jueves, 29 de julio de 2010

PSICOLOGIA PARA DIVORCIADOS, AMANTES E INFIELES

Cada vez con más frecuencia, los divorcios no son vistos como un fracaso sino como parte de un proceso de resolución de conflictos insalvables, lo cual no quiere decir que la gente deba casarse con la expectativa del divorcio como salida a cualquier discusión.

La mayoría de las parejas se casan pensando que se conocen, pero la convivencia cotidiana, les impone una realidad difícil de manejar. Salen a la luz defectos, miedos, dificultades, costumbres que pueden ser desconocidas para ambos cónyuges.

Creemos que las diferencias entre las personas pueden hacer nutrir, crecer y madurar si éstas logran integrarlas junto con los aspectos que comparten en común. Sin embargo, hay diferencias que pueden separar insalvablemente.

La experiencia señala que sólo el amor y el cariño hacia la pareja no bastan para sostener a un matrimonio, hacen falta otros elementos que condicionan una mayor estabilidad, como lo son la buena comunicación, el tener proyectos vitales comunes, el acoplamiento sexual, el compañerismo, el placer de tener hijos, el equilibrio personal y familiar, la armonía lograda a través de acumular experiencias compartidas, entre otros factores. Cuando faltan la mayor parte de los ingredientes, la sobrevivencia del matrimonio se pone en juego y se plantea como una alternativa el divorcio.

La palabra divorcio incluye disolución, ruptura de vínculos y acuerdos. Implica dividir. Pero cuando hay hijos no debería darse la anulación completa de la relación, porque aún cuando se disuelve la vida en pareja y ambas personas pueden tener la libertad de elegir a otra, queda un lazo a través de los hijos que permitirá, si se lleva bien la relación, que los hijos crezcan con las dos figuras parentales involucradas en sus vidas, aunque no estén físicamente presentes. No obstante, la separación entre los cónyuges incluye la parte física, legal, sexual y la más difícil de todas, la emocional, en virtud de que muchas parejas se divorcian, pero siguen unidas afectiva o psicológicamente. Otras, por el contrario, a pesar de no haberse separado físicamente, están divorciados en sus afectos. No siempre se da el divorcio total.

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