miércoles, 11 de agosto de 2010

MUY INTERESANTE!!!!

¿Que animales pueden usar herramientas?

Los pulpos emplean cascaras de cocos como armadura, mientras que el buitre egipcio romper huevos de avestruz lanzándoles piedra y la garcita verde deja caer piedrillas al agua para atraer peces. El mas complejo los chimpancés africanos usan piedras y varas para romper las cascaras de algunos frutos.

¿Por que soñamos cosas raras con las cenas pesadas?

Según John Hobson de la escuela de medicina de Harvard, si el estomago tiene una actividad mayor nos despertamos varias veces reteniendo algo de lo que estábamos soñando. Al levantarnos, el cerebro habrá juntado recuerdos inconexos y raros.

¿Cuanta sangre hay en el cuerpo?

Un adulto tiene unos 6 litros que representa 6 y 8% del total del peso. Los hombres tienen un litro mas que las mujeres.

¿El cerebro masculino es mas grande que el femenino?

El de una mujer adulta pesa, en promedio, 1.2 kilogramos; el de un hombre 1.3 kilogramos. No obstante, el femenino cuenta con mas convoluciones, es decir, mas pliegues. Otro dato sorprendente: a pesar de que el cerebro representa 2% del peso corporal, utiliza algo así como 20% del volumen del total sanguíneo.

¿Por que flotan las nubes si el agua pesa mas que el aire?

Las nubes están formadas por partículas de agua o cristales de hielo demasiado pequeñas para ser afectadas por la fuerza de gravedad y el aire ascendente se encarga de empujarlas hacia arriba hasta que muchas partículas se unen y pesan lo suficiente para caer.


¿Cuanto pesan los océanos?

Aproximadamente tres mil billones de kilómetros (un tres seguido de 15 ceros). En noviembre de 2009, científicos de la Universidad de Bonn y otras instituciones obtuvieron esta respuesta al calcular la distribución de masa oceánica a partir de los cambios que la atracción gravitacional que esta ejerce sobre los dos satélites.

¿Para ser genio hay que ser loco?

Pues si. La evidencia vincula a los maniacos-depresivos y bipolares con la creatividad y alto coeficiente intelectual. Un estudio realizado por expertos del instituto de Psiquiatría del King’s College de Londres y el Instituto Karolinska en Estocolmo concluye que los estudiantes con calificaciones excelentes mostraron cuatro veces mas riesgo de demostrar trastornó bipolar.

jueves, 29 de julio de 2010

PSICOLOGIA PARA DIVORCIADOS, AMANTES E INFIELES

Cada vez con más frecuencia, los divorcios no son vistos como un fracaso sino como parte de un proceso de resolución de conflictos insalvables, lo cual no quiere decir que la gente deba casarse con la expectativa del divorcio como salida a cualquier discusión.

La mayoría de las parejas se casan pensando que se conocen, pero la convivencia cotidiana, les impone una realidad difícil de manejar. Salen a la luz defectos, miedos, dificultades, costumbres que pueden ser desconocidas para ambos cónyuges.

Creemos que las diferencias entre las personas pueden hacer nutrir, crecer y madurar si éstas logran integrarlas junto con los aspectos que comparten en común. Sin embargo, hay diferencias que pueden separar insalvablemente.

La experiencia señala que sólo el amor y el cariño hacia la pareja no bastan para sostener a un matrimonio, hacen falta otros elementos que condicionan una mayor estabilidad, como lo son la buena comunicación, el tener proyectos vitales comunes, el acoplamiento sexual, el compañerismo, el placer de tener hijos, el equilibrio personal y familiar, la armonía lograda a través de acumular experiencias compartidas, entre otros factores. Cuando faltan la mayor parte de los ingredientes, la sobrevivencia del matrimonio se pone en juego y se plantea como una alternativa el divorcio.

La palabra divorcio incluye disolución, ruptura de vínculos y acuerdos. Implica dividir. Pero cuando hay hijos no debería darse la anulación completa de la relación, porque aún cuando se disuelve la vida en pareja y ambas personas pueden tener la libertad de elegir a otra, queda un lazo a través de los hijos que permitirá, si se lleva bien la relación, que los hijos crezcan con las dos figuras parentales involucradas en sus vidas, aunque no estén físicamente presentes. No obstante, la separación entre los cónyuges incluye la parte física, legal, sexual y la más difícil de todas, la emocional, en virtud de que muchas parejas se divorcian, pero siguen unidas afectiva o psicológicamente. Otras, por el contrario, a pesar de no haberse separado físicamente, están divorciados en sus afectos. No siempre se da el divorcio total.

miércoles, 7 de julio de 2010

Diferencias entre mujeres y hombres

A través del tiempo los pueblos van desarrollando creencias que sintetizan en la sabiduría popular. Estos conocimientos se fundamentan en percepciones de aunque algunos de ellos son prejuicios y estereotipos que no se corresponden con la realidad.


Una de esas creencias es que los hombres solamente piensan en sexo y otra es que las mujeres no paran de hablar. Pues bien, la psiquiatra inglesa Luan Brizendine, ha publicado un estudio en el cual asevera haber comprobado que las féminas por lo menos hablan tres veces más que los hombres. Las mujeres pronuncian más de ¡20 mil! palabras por día, mientras que los varones no llegan a 7 mil. Según la doctora Brizendine, esta circunstancia tiene que ver con la conformación cerebral y con las hormonas.

Como lo indica la ciencia los cerebros de la mujer y del hombre difieren. No es al azar que las mujeres sean más emocionales que los hombres. Las áreas del cerebro que se desarrollaron en ambos sexos tuvieron que ver con las tareas de supervivencia de la especie y con los mandatos genéticos que difieren entre los géneros. La mujer tenía que transmitir ternura y tranquilidad a los "cachorros" humanos, además de alimentarlos de su propio cuerpo.

Igualmente, debía enseñarle los rudi- mentos del lenguaje humano. Tenía que hablarles. El hombre en tanto, procuraba el sustento. Cazaba, pescaba o atrapaba alimentos lo cual le obligaba a estar en silencio.

También le tocaba defender a su familia del acecho de otros seres. Esto hizo que el hombre amoldara su cerebro hacia cómo orientarse, a manejar la rabia para enfrentar a los animales y a reprimir las emociones que pudieran debilitar su carácter de cazador y de guerrero.

La mujer requería que el padre de sus criaturas permaneciera a su lado y de sus hijos, por defensa y para que aprovisionara el hogar. Así desarrolló más las emociones, las cuales se expresan a través de los sentidos y las palabras. Sus hormonas sexuales le hicieron funcionar diferente de los animales. Tuvo sexo no sólo para procrear sino para mantener la atención de su pareja. Por su parte, el hombre prefirió estar con "su" mujer que andar combatiendo con otros varones para poseer a la hembra en celo. Juntos se amoldaron y surgió la monogamia.

Según la psiquiatra Brizendine, la testosterona y la genética sexual que le ordena al hombre tener el mayor número de hijos posible, le redujo la porción del cerebro que se ocupa de "escuchar", pero a la vez le incrementó la zona de pensamiento sexual que sería dos veces mayor que en las mujeres.

De allí que "solo piensan en aquello".

domingo, 4 de julio de 2010

Vale la pena....

Hay momentos que sentimos que todo esta mal, que nuestras vidas se hunden en un abismo tan profundo, que no se alcanza a ver ni un pequeño resquicio por el que pase la luz.

En esos momentos debemos de tomar todo nuestro amor, nuestro coraje, nuestros sentimientos, nuestra fuerza y luchar por salir adelante.

Muchas veces nos hemos preguntado si vale la pena levantarnos de nuevo, y solo puedo contestar una cosa: "Hagamos que nuestra vida valga la pena".





Vale la pena sufrir, porque he aprendido a amar con todo el corazón.

Vale la pena estar en la oscuridad y caer hasta lo más profundo, porque ya no puedo ir más hacia abajo, de ahí en adelante todo va a ser hacia arriba hasta que vea la luz.

Vale la pena entregar todo, porque cada sonrisa y lágrima son sinceras.

Vale la pena agachar la cabeza y bajar las manos, porque al levantarlas seré más fuerte de corazón.

Vale la pena una lágrima, porque es el filtro de mis sentimientos, a través de ella me reconozco frágil y me muestro tal cual soy.

Vale la pena cometer errores, porque me da mayor experiencia y objetividad.

Vale la pena volver a levantar la cabeza, porque una sola mirada puede llenar ese espacio vacío.

Vale la pena volver a sonreír, porque eso demuestra que he aprendido algo más.

Vale la pena acordarme de todas las cosas malas que me han pasado, porque ellas forjaron lo que soy el día de hoy.

Vale la pena voltear hacia atrás, porque así se que he dejado huella en los demás.

Vale la pena vivir, porque cada minuto que pasa es una oportunidad de volver a empezar.



Todo esto son solo palabras, letras entrelazadas con el único fin de dar una idea.

Lo demás, depende de cada uno de nosotros.

Dejemos que nuestras acciones hablen por nosotros.

Hagamos que nuestra vida valga la pena.



SÉ FELIZ



¿Verdad que vale la pena?

jueves, 1 de julio de 2010

La mujer musulmana

EL PAPEL DE LA MUJER MUSULMANA:
UN DEBATE ENTRE ISLAM TRADICIONALISTA E ISLAM MODERNO[1]

- Hamid R. Kusha[2] -


En el Islam tradicionalista, las mujeres desempeñan un papel secundario porque se las considera y trata como sexo débil (zaifah). Según esta perspectiva, la mujer es emocional, irracional, impredecible, irresponsable, incapaz de tomar decisiones y afrontar riesgos e indigna de confianza y, por lo tanto, es necesaria la supervisión, la protección y el dominio constantes del hombre sobre ella.

Esta percepción de la mujer como sexo débil en el Islam tradicionalista comenzó a cambiar en los tiempos modernos cuando un mundo islámico en declive empezó a ser dominado en el siglo XIX por una Europa vigorosa, dinámica e industrializada y, en segundo término, por los Estados Unidos de América en el siglo XX. El Islam tradicionalista soportó ataques en todos los frentes, ataques que hicieron posible que los valores occidentales relativos a la educación, el matrimonio, la justicia y la familia penetrasen en el mundo islámico afectando a la idea que los musulmanes con educación occidental tenían de la mujer, de su papel y de sus derechos. Además, los modernos movimientos reformistas, las guerras de independencia contra el dominio colonial europeo (por ejemplo, la de Argelia) y los movimientos revolucionarios (Argelia, Irán, Iraq, etc.), que igualmente comprometieron a la mujer, han aumentado la magnitud social de este proceso de redefinición. Así pues, una multitud de actores sociales –políticos, académicos, feministas, así como fundamentalistas, reformistas y revolucionarios islámicos– se han replanteado el Islam como religión, como forma completa de vida y como estandarte revolucionario o reaccionario, en términos de estatus y derechos de las mujeres.

A continuación trataré acerca de tres escuelas de pensamiento que se han visto envueltas en la cuestión de la redefinición del Islam y, por consiguiente, en la problemática de la definición de la situación y los derechos de la mujer. Estas escuelas pueden ser agrupadas en las siguientes categorías: la fundamentalista, la reformista y la revolucionaria. Todas ellas reflexionan sobre la definición del Islam, lo que éste representa en términos del estatus femenino, los derechos que deben reconocerse a la mujer y, por último, bajo qué condiciones se puede alcanzar un estatus ideal. El análisis feminista del Islam no se incluye ya que el feminismo, de un modo general, sostiene que el Islam, al igual que otras religiones, es el instrumento de dominación masculina, tanto en su forma prístina como en su formato tradicional, reformista o revolucionario. Bajo cada una de estas tres escuelas de pensamiento presentamos su particular concepción del Islam, si bien precedida de una breve sección en la que se explica la razón por la cual el papel de la mujer musulmana es analizado en términos de problemática.

El papel de la mujer musulmana como problema en la redefinición del Islam en la actualidad

El tratamiento de cualquier tema en términos de problemática es un método de análisis estructuralista que aspira a situar los distintos elementos de cualquier construcción socio-histórica –en este caso, el Islam– en sus contextos –sociales, económicos, ideológicos, etc.– adecuados, para llegar a una relación modelada entre el todo y sus partes. En consecuencia, para establecer el papel de la mujer en el Islam de los tiempos modernos no puede ignorarse el impacto de la civilización occidental en el mundo islámico ni el hecho de que este impacto occidental haya sido absorbido de diversas maneras por los distintos grupos sociales de los países islámicos.

Si el Islam es una realidad dinámica de carácter socio-histórico, tal y como se sostiene en este artículo, ¿cuál es la fuente de este dinamismo del Islam y cómo se relaciona este dinamismo con la materia que analizamos? El dinamismo del Islam tiene su base en su versión primigenia y, más tarde, en el legado del Islam tradicional, ante los cuales ni fundamentalistas ni revolucionarios han permanecido indiferentes en su redefinición del Islam en los tiempos modernos. El Islam primigenio posee un legado histórico definido, tratando a la mujer como igual al hombre en muchos aspectos; por el contrario, el Islam tradicionalista especifica en términos inequívocos que, a causa de su debilidad innata, la mujer necesita el constante control y vigilancia por parte del hombre. La primera postura se fundamenta en la declaración coránica de que el hombre y la mujer se complementan y son espiritualmente iguales[3]. La segunda se basa en la afirmación coránica de que la mujer está a cargo del hombre[4]. En la redefinición del Islam, este tratamiento tradicionalista de la condición de la mujer es cuestionado por los fundamentalistas, en virtud de que el Islam tradicionalista no es el Islam “verdadero” porque no se adhiere a los “fundamentos” del Islam; es cuestionado por los reformistas basándose en el hecho de que el tiempo actual requiere un tratamiento más igualitario de la mujer; y es cuestionado por los revolucionarios porque el propio Corán aconseja una lectura histórica de sus contenidos, como lo prueban las aleyas ambiguas (mutashâbihât) y aquellas con un significado evidente (muhkamât)[5]. Por lo tanto, a menos que se argumente que el Islam no tiene importancia alguna en las sociedades islámicas modernas –una premisa difícilmente sostenible– no puede ignorarse este legado a la hora de discutir es estatus y los derechos de la mujer en la evolución histórica del Islam.

El legado del Islam primigenio como praxis social ideal: un modelo para el progreso social, o la reacción contra occidente

Como se ha mencionado antes, la redefinición del Islam de estas tres escuelas ha considerado el tratamiento igualitario de la mujer y la posibilidad de disfrutar de derechos iguales al hombre. Sin embargo, cada escuela posee diferentes motivos para asumir este legado. Los fundamentalistas lo han utilizado como caballo de batalla para denunciar el concepto occidental de la igualdad entre los sexos; los reformistas argumentan que tal legado prueba que el Islam no es insensible a los derechos de la mujer y, finalmente, los revolucionarios sostienen que este legado sólo tiene significado situándolo en su contexto socio-histórico propio, y sólo si es considerado como un modelo para el progreso social.

¿Qué significa “Islam primigenio”?

El Islam primigenio se puede definir como el Islam que se practicaba con el profeta Muhammad (610-632) y parcialmente durante el gobierno de los cuatro primeros califas (632-661)[6]. A este respecto se puede señalar con precaución que el Islam, en su forma primigenia, mejoró en general la condición de la mujer al darle un amplio rango de derechos sociales, económicos, políticos y legales. Esta mejora, que disponía una puesta en práctica gradual de estos derechos, se produjo en primer lugar en el Hiyaz, la región natal del Islam. La situación de la mujer mejoró y alcanzó su cumbre con el profeta Muhammad y, de alguna manera, se desgastó bajo el gobierno de los cuatro primeros califas antes de ser estabilizada en los periodos siguientes, al convertirse el Islam en una religión oficial extendida a nivel mundial.

La mejoría inicial tuvo lugar incluso en un entorno donde, según las observaciones de eruditos contemporáneos, algunas tribus beduinas del Hiyaz practicaban en grado limitado ciertos tipos de relaciones matriarcales durante el periodo preislámico (yahiliya). Barbara Stowasser sugiere que se ha de tener cuidado al hablar de “matriarcado árabe”, ya que a pesar de algunos aspectos positivos de los restos del matriarcado “[...] la mayoría de las mujeres urbanas preislámicas parecen haber vivido en sociedades dominadas por el hombre, en las que su estatus era muy bajo y sus derechos casi nulos.”[7]

En contraste, el Islam hizo propios de la mujer derechos específicos concernientes a la propiedad, la educación, la herencia, el divorcio, el testimonio, la gratificación sexual, la custodia de los hijos, la adjudicación y la participación en los asuntos sociales, políticos y económicos de la comunidad, e incluso en el yihad.[8] Como consecuencia de estos derechos, la mujer musulmana asumió obligaciones y responsabilidades morales hacia la Ummah (comunidad) recientemente formada, hacia el profeta Muhammad y hacia el Islam. Estos deberes y derechos están expresados en diversos capítulos (azoras) y versículos (aleyas) del Corán, de modo que “al compararlos con los de la yahiliya, tanto la situación social como los derechos legales de la mujer musulmana experimentaron, gracias a la legislación coránica, una considerable mejoría.” [9]

La mejoría de la condición social con el legado del Islam primigenio

Se ha observado que las tribus árabes beduinas no tenían una actitud positiva hacia su descendencia femenina. Este talante se refleja en la práctica con el infanticidio femenino, una actividad que tiene su razón económica en la vulnerabilidad nómada a la escasez de alimentos, y que afectó a la situación social de la mujer: “En las comunidades nómadas del desierto, una mujer no era igual a un hombre. Durante un periodo de hambruna, una niña podía ser asesinada al nacer para aumentar la ración de alimentos de su hermano.”[10] Tales actos de infanticidio son condenados en las aleyas 58 y 59 de la azora 16[11], y en las aleyas 8 y 9 de la azora 81[12], juzgándose éstos como expresiones de juicios malvados. Por el contrario, el Corán aconseja a los creyentes que estén contentos y alegres con su descendencia, sea ésta niña o niño. Como observa Fazlur Rahman: “Las enseñanzas del Corán en relación con la mujer son parte de sus esfuerzos por mejorar la condición femenina y fortalecer las partes más débiles de la sociedad de la Arabia preislámica –huérfanos, esclavos, mujeres, indigentes, etc.–, partes que eran maltratadas por las clases sociales más fuertes.”[13]

Por otro lado, se puede estar de acuerdo con Naila Minai en que “como productora, la mujer tribal disfrutaba de un considerable papel político.”[14] Sin embargo, el Islam apareció en un periodo crucial, una época durante la cual los quraishíes[15] estaban abandonando el modo de vida nómada y sustituyéndolo por el urbano. Este abandono de la vida tribal hizo disminuir el papel político de la mujer durante el proceso de sedentarización de los quraishíes. No obstante, la suma total de estos dos acontecimientos –es decir, la aparición del Islam y el proceso de asentamiento urbano– mejoró la situación social de la mujer, por dos razones básicas. En primer lugar, el Islam trajo un nuevo concepto de las relaciones sociales y, en segundo lugar, la personalidad única del profeta Muhammad y su actitud hacia la mujer cambiaron la actitud misógina de los beduinos y más tarde la de los hombres musulmanes.

El Islam trajo un nuevo concepto del lazo social de hermandad (ujuwwa) que mejoró la disposición del hombre beduino hacia la mujer, en un asentamiento urbano como la comunidad de Medina, y seguramente de acuerdo con la legislación expresada en la Constitución de esta ciudad. Este lazo social estableció entre hombres y mujeres musulmanes una igualdad por encima de clases sociales, basada en la fe (imân), en el mensaje del Islam y en el sometimiento a éste, pues hombres y mujeres podían abrazar el Islam con independencia de su sexo, credo, raza o posesiones materiales. Esta igualdad social y entre sexos aumentó gracias al rechazo que el Islam hace del “pecado original”, considerado una adulteración de las escrituras judías y cristianas. Los seguidores de esta doctrina argumentan que Eva fue la causante de la caída de Adán. El Corán sostiene que tanto el hombre como la mujer sucumbieron a la tentación de comer del Árbol Prohibido y, en consecuencia, se les ordenó abandonar el Paraíso. Esta premisa está expresada en la azora 7, aleyas 19 a 22. Además, en el Corán, la creación de la mujer no es un acto posterior. Hombre y mujer son descritos como complementarios el uno del otro, como se ve en la aleya 187 de la azora 2: “[...] ellas son vestiduras para vosotros y vosotros sois vestiduras para ellas.” Con esta disposición del Islam hacia la mujer, la dignidad de ésta es medida ahora por su fe (imân) y piedad (taqwà), no estando ya a merced del hombre como en los tiempos preislámicos: “La mujer era el centro del “honor” del hombre; la hombría (muruwwa) requería que el honor permaneciera inviolado. Esto significaba también que la mujer constituía uno de los puntos débiles en la vida de un hombre y que tenía que ser protegida.” [16]

Por otro lado, el profeta Muhammad poseía una personalidad única, una combinación de carisma, piedad, determinación y confianza en sí mismo. Consideraba que se le había entregado un mensaje el cual constituía la esencia de la “originalidad del profeta árabe”. Este mensaje de salvación, a través del sometimiento al Islam, se relaciona con “la concepción del Juicio Final –una doctrina que está en el centro del credo islámico– que se conecta de la manera más íntima con la fe en Dios”[17], en posesión de hombres y mujeres por igual, en su tentativa de salvación, el cual es otro tema central del Islam.

Dado que el Islam, en su forma primigenia, tenía una disposición positiva hacia las mujeres, podemos decir que éstas jugaron un papel importante en la vida del profeta, en especial sus dos primeras esposas, Jadiya y Aisha, de las que hablaremos inmediatamente.

Jadiya (m. 622 d.C.), la primera esposa del profeta Muhammad, era una viuda de unos cuarenta años cuando le propuso matrimonio a Muhammad, por entonces un empleado suyo de unos veinticinco años. La propuesta matrimonial manifiesta el carácter independiente de Jadiya y su confianza en sí misma. Algún erudito considera la proposición de Jadiya a Muhammad como una indicación de los restos del matriarcado en la Arabia preislámica.

Jadiya puso toda su fuerza económica y social al servicio de su marido y de la causa del Islam. También dio apoyo moral al profeta, le aconsejó y lo calmó tras el retorno del monte Hira, lugar donde recibió su primera revelación a través del arcángel Gabriel. Jadiya comentó la visión de Muhammad con su primo cristiano Waraqah ibn Nawfal, quien le aseguró que Muhammad había sido elegido mensajero de Dios. Jadiya fue la primera mujer que abrazó el Islam y, hasta la muerte de ésta, el profeta no se casó con ninguna otra mujer. El dolor del profeta tras la muerte de Jadiya fue tan intenso que, según cuenta Ibn Sa´d, el propio Dios hubo de enviar a Gabriel para mostrar a Muhammad la imagen de Aisha, la que más tarde sería su esposa, y así calmar su agonía.

La segunda esposa de Muhammad, Aisha, también fue de una gran importancia en la vida del profeta, y tuvo algún impacto en las medidas que el Islam adoptó para mejorar la situación de la mujer. Aisha se casó con Muhammad a la edad de nueve años, cuando el Mensajero contaba con algo más de cuarenta. Esta diferencia de edad nada común entre los novios tuvo consecuencias para los derechos legales de la mujer en el Corán como, por ejemplo, en caso de acusación de adulterio. Aisha, como Jadiya, tenía una fuerte personalidad. Algunas tradiciones proféticas (hadices) sostienen que el profeta recibía revelaciones mientras el Aisha lo acompañaba y, de acuerdo con algunos autores, Aisha incluso podía ver al ángel y se saludaban, mientras que, de acuerdo con otros, se saludaban por medio del profeta, aunque ella no veía a Gabriel. Fue acusada de adulterio en el llamado “asunto de la calumnia”. De nuevo, Dios intercedió por ella. Una revelación concerniente al adulterio llegó al profeta: cuatro testigos fiables debían haber presenciado realmente el coito para calificar un acto como adulterio, y un falso testigo había de ser castigado en público.[18] Aisha ha sido elogiada por los comentadores del Corán como el perfecto modelo de la mujer musulmana.

martes, 29 de junio de 2010

La belleza de la Mujer Egipcia

Considerada como una parte más de la dermatología, la cosmética tenía una enorme importancia en el antiguo Egipto. El cuidado de la piel alcanzó gran importancia y, atendiendo a la climatología, se consideraba una necesidad. Existían cosméticos con indicaciones como las siguientes: “para mejorar la piel”, “para embellecer el cuerpo”, “para tensar el rostro”, “para combatir las manchas blancas de una quemadura”, etc.

El aire desértico, el intenso calor y la poderosa influencia del sol a los que estaba sometida esta civilización le impulsó a mantener un cuidado extremadamente escrupuloso, casi obsesivo, de su belleza e higiene. Por ello, consideraban necesario el uso de desodorantes, pastillas para el aliento y perfumes. Estos últimos se aplicaban mediante la técnica del drap mouillé, consistente en ponerse perfume sólido en la cabeza, ya que, al ir derritiéndose con el calor, se transformaba en óleo perfumado y acababa empapando toda la ropa, impregnándola de aroma.
Pero, ¿cuáles eran los trucos de belleza que contribuyeron a crear la admirada estética de la mujer egipcia?

Además de desmaquillarse con leche y utilizar hidratantes a base de leche y miel, la dama del Nilo complementaba el placer de la ducha con masajes de esencias aromáticas. En su particular tocador también había sitio para cosmética solar: las raíces del Amni majus eran masticadas para activar la melanogénesis y proteger a la piel del sol. Asimismo, está documentado el uso de la manicura y pedicura, hechas por especialistas. Y la cosmética antiestrías también tenía su hueco: se utilizaba un aceite a base de moringa aptera para evitar la aparición de estrías durante el embarazo.

La depilación jugó un papel básico en la belleza, especialmente entre el clero, que la llevaba al extremo. Todos y todas se depilaban íntegramente como mínimo cada dos días. No obstante, el cosmético más característico de la estética egipcia, sin duda, es el mesdemet, un polvo negro (hoy llamado khol) con propiedades fungicidas, antideslumbrante, que retenía el polvo fuera de los ojos y repelía los insectos.

lunes, 28 de junio de 2010

Para la Mujer Inteligente!!!

Mujer...De nada te servirá ser una profesional exitosa, Una ejecutiva triunfadora, y una mujer destacada, sino logras ser mejor Señora en tu casa, mejor compañera de tu esposo y mejor madre de tus hijos!!! (Zenaida Bacardí de Argamasilla)

Para Mujeres Inteligentes!!!